En toda actividad humana existen tensiones entre lo ideal y lo real, la actividad magisterial, realizada por el profesor, no escapa a estas conceptualizaciones. Sin llegar a ser una diferencia exhaustiva, ni mucho menos, y con el objeto de subrayar algunas realidades que vale considerar en la tarea del profesor, los clasificaremos en cuatro tipos:
a) Profesor autoritario (dictador)
b) Profesor paternalista (solapador)
c) Profesor doctor
d) Profesor educador
a) Profesor autoritario.
Profesor que organiza su clase en favor de su autoridad, con el único fin de que no haya desorden y no se pierda tiempo. Es tremendamente autosuficiente e inflexible, el alumno, a quien califica de poco inteligente e irrespetuoso, es el culpable de todo lo negativo que sucede en el aula. El profesor autoritario está seguro de que el alumno no estudia.
b) Profesor paternalista.
Esta personalidad la manifiestan aquellos profesores que buscan la popularidad. Para tener contentos a los estudiantes, gozar de su aceptación y estimación, sacrifican los objetivos académicos. Las lágrimas y las sonrisas los conmueven con facilidad. Confunden “comprensión” con “dejar pasar y dejar hacer” la bondad con justificarlo todo. En su mayoría, los profesores de tipo paternalista tienen un lema “pasarla bien y no tener problemas”. Cuando surge algún contratiempo, tienden a minimizarlo, negarlo, ser neutrales y calmar los ánimos sin involucrarse. La estima de la que gozan los profesores paternalistas es frágil y aparente, la eficacia de su labor es en lo práctico, nula.
Debido a lo irreal y condicionado de sus evaluaciones, este tipo de profesor es aplaudido y a menudo rodeado por sus alumnos, sin embargo, a largo plazo, cuando los estudiantes reflexionan, juzgan de manera contraria al profesor paternalista por su dimisión.
c) Profesor - doctor.
Son los profesores tradicionales, académicos al 100 por ciento, muy decentes, aplicados, instruidos y muy responsables. Realizan sus actividades con esmero, sus clases son ordenadas y con mucho contenido, pero carecen de corazón e ignoran el sentir de los alumnos, su clase es clase; su misión es dictar clase, es el único momento en el que se comunican con los alumnos, su labor se centra en preparar buenos profesionales, labor que da por terminada sus obligaciones.
d) Profesor educador.
El profesor educador, es exigente con los alumnos pero con calidad humana y comprensión. No teme al diálogo y a la libre discusión pues sus ideales y convicciones son firmes. No confunde la autoridad con el autoritarismo, no teme reconocer sus limitaciones ya que su actividad no está centrada en su prestigio sino en servir a la sociedad. Sabe que en su labor es tan importante preparar buenos profesionales como contribuir en el desarrollo humano de los estudiantes. Su actividad académica no se reduce a dictar clases o explicarlas sino que participa de las inquietudes estudiantiles y está presente siempre con sus consejos y orientaciones
Principios Docentes
Dentro de la educación superior, existen varios factores que influyen para que la excelencia académica no se alcance. Podemos decir que es debido a la pérdida de la importancia de la función de los procesos formativos y de las otras tareas sustantivas en el desarrollo social, la debilidad o ausencia de la relación que existe entre la formación profesional, la sociedad y el sector industrial. Y la incapacidad de las instituciones de educación superior en realizar con eficiencia todas las funciones sustantivas.
Para poder resolver parte de los problemas, se debe crear un proceso de concientización sobre la creciente importancia de las tareas en este proceso educativo y fortalecer la visión académica del quehacer institucional ante las actividades políticas, hecho que tendería a buscar mayor eficiencia en las labores propias de la educación profesional.
El reconocimiento de las deficiencias en la formación de egresados de las escuelas de educación superior es de vital importancia, una vez identificadas, podemos empezar a corregirlas.
La mayoría de los alumnos que se incorporan al nivel superior, lo hacen con desventajas de preparación con respecto de los conocimientos y destrezas básicas que se requieren para contribuir eficazmente al desarrollo de la sociedad y la ciencia. Estas deficiencias, se deben de manera fundamental al sistema educativo mexicano. Desde sus niveles básicos; no promueve la adquisición de hábitos que contribuyan a desarrollar la estructura lógica del pensamiento científico y, como consecuencia, no estimula la capacidad de análisis, de síntesis, ni de abstracción, requeridas para poder inferir conclusiones.
La preocupación central respecto a este aspecto educativo, promovido por la institución escolar, es transmitir información y no ofrecer una preparación sólida que tenga tales propósitos. Este problema se agrava en la enseñanza superior ya que es un período que comprende de cuatro a cinco años y se puede describir como un lapso muy breve en el que se da a los alumnos la información básica que los introduce al ejercicio profesional.
Esto no garantiza en la mayoría de los casos, una sólida formación para los estudiantes, quienes tendrán que enfrentar problemas propios de su especialidad a lo largo de su vida activa. Por estas razones, y como docente del nivel educativo superior es necesario adquirir una disciplina de estudio y búsqueda, que contribuyan en primer lugar a la calidad y/o excelencia de la educación y posteriormente a la verdadera formación de profesionales capaces de desarrollar con plenitud sus habilidades para enfrentar problemas. De este modo, la tarea de los docentes en este nivel de enseñanza debe de concentrarse en orientar el proceso de la información con el fin de que los estudiantes desarrollen la capacidad de generar nuevos conocimientos.
Otras causas que provocan deficiencias en la formación de los egresados es la ausencia de una estrategia de revisión, evaluación y actualización periódica de los planes y programas de estudio, pues en muchos de estos se siguen desarrollando programas que transmiten contenidos que han sido superados por el desarrollo del conocimiento y de la tecnología. Esto provoca un desfase entre la teoría que se estudia y su aplicación a la realidad, los egresados en muchos casos, no son capaces de adaptar o aplicar los conocimientos para solucionar problemas que surgen en su campo de trabajo y/o en su campo de estudio. Las propuestas de solución a estos problemas se identifican con la necesidad de impulsar un nuevo concepto de desarrollo educativo que se complementa en la búsqueda de un proceso formativo integral que promueva en todos sus niveles la capacidad de análisis y de proposición creativa de los estudiantes a través del razonamiento científico.
Es interesante saber de las propuestas de modelos educativos de PAVLOV, SKINER y BANATHY, y podemos decir sin temor a equivocarnos que han sido empleados dentro de esta institución y en algunos casos sin saber que existían. No obstante debemos renovar a diario el compromiso del quehacer educativo.
lunes, 10 de enero de 2011
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Si usted pensaba que la inteligencia era solo la capacidad intelectual está muy equivocado.
El concepto de inteligencia ha venido ampliándose. Cada día se investiga y se descubre más sobre este tema. Sabemos con certeza que solo la inteligencia como capacidad intelectual (CI) no es suficiente para explicar el éxito o fracaso de las personas. Hoy en día se habla de la “inteligencia emocional”. Este concepto lo introduce el psicólogo Daniel Goleman en su libro del mismo nombre. Lo importante de este aporte es ver como “las habilidades emocionales” se pueden desarrollar y van a determinar también el éxito de un individuo.
Cuando hablamos de “inteligencia emocional” estamos hablando de la “capacidad de conocerse a si mismo” y también de la “capacidad de relacionarse con los demás”. Estos 2 factores inteligencia “intrapersonal” e “interpersonal” son claves. Como nos vaya en la vida está determinado por ambas inteligencias, no por una sola como se creía anteriormente.
El intelecto no puede mostrar su óptimo desarrollo sin inteligencia emocional. Las habilidades claves de la inteligencia emocional son: la automatización, (tener intereses - querer hacer cosas) la persistencia, el control de los impulsos, la empatía, la esperanza y la capacidad de no permitir que la desesperanza o emoción negativa invada nuestra capacidad de pensamiento.
La capacidad intelectual sola nunca ha sido garantía de éxito. Hemos visto cantidades de ejemplos en la historia. Genios como Einstein, Bethoven etc..., que nunca fueron felices y que además su vida emocional era un caos total. A ellos les faltaba “inteligencia emocional”. Hay niños que nacen con ella más desarrollada y son muy hábiles para manejar sus emociones y las de los demás. Los grandes deportistas son capaces de competir con todo su esfuerzo a pesar de una derrota previa. El deportista que no pueda sobreponerse a la derrota, nunca triunfará, a pesar de ser talentoso.
Aquellas personas con gran inteligencia socio-emocional se conectan fácilmente a las emociones de los otros, son astutos para leer las reacciones y sentimientos de los demás, pueden manejar disputas y conflictos.
Son líderes naturales, que pueden expresar las emociones de un grupo y son capaces de guiar a un grupo hacia sus objetivos. Esto es la “inteligencia interpersonal”, que sumada a la inteligencia intrapersonal da como resultado una persona con un excelente equilibrio emotivo. Hay otros que tienen muy poca “capacidad emocional”.
Son incapaces de entender si están tristes o bravos, no alcanzan a distinguir la emoción y mucho menos su causa. Dicen y hacen cosas impulsivas que chocan y ellos ni siquiera se dan cuenta, no parecen ver la correlación entre lo que dicen y hacen y como esto le afecte a los demás. Se frustran fácilmente, son lo que se llama “malos perdedores. Estos niños pueden tener grandes talentos intelectuales artísticos y deportivos, pero si les hace falta esa “inteligencia emocional”, pueden fácilmente llegar a ser unos mediocres.
Esta cita de Aristóteles “Cualquiera se puede poner bravo - esto es fácil, pero ponerse bravo con la persona correcta, en el grado adecuado, en el momento apropiado por una buena razón, y de una manera adecuada - esto no es fácil”., ejemplifica lo que es la inteligencia emocional. Conocer la emoción que lo asalta a uno y saber que hacer con ella es tarea importante. Los triunfadores en el futuro serán aquellos que sepan manejar sus emociones. Los conocimientos en sí, ya no serán tan importantes. Será crucial saber manejarse a sí mismo y sobre todo manejar las relaciones en grupo.
La “inteligencia emocional” con sus componentes claves se puede estimular y desarrollar. A un niño se le puede enseñar a esperar su turno, a esperar un premio, a ser amable con los padres, a ponerse en el puesto o en los “zapatos del otro”, a controlar sus impulsos. Esto lo pueden enseñar los colegios y más importante que todo los pueden estimular a diario los padres. Esto les va a dar las destrezas socio-emocionales tan necesarias para el futuro.
El concepto de inteligencia ha venido ampliándose. Cada día se investiga y se descubre más sobre este tema. Sabemos con certeza que solo la inteligencia como capacidad intelectual (CI) no es suficiente para explicar el éxito o fracaso de las personas. Hoy en día se habla de la “inteligencia emocional”. Este concepto lo introduce el psicólogo Daniel Goleman en su libro del mismo nombre. Lo importante de este aporte es ver como “las habilidades emocionales” se pueden desarrollar y van a determinar también el éxito de un individuo.
Cuando hablamos de “inteligencia emocional” estamos hablando de la “capacidad de conocerse a si mismo” y también de la “capacidad de relacionarse con los demás”. Estos 2 factores inteligencia “intrapersonal” e “interpersonal” son claves. Como nos vaya en la vida está determinado por ambas inteligencias, no por una sola como se creía anteriormente.
El intelecto no puede mostrar su óptimo desarrollo sin inteligencia emocional. Las habilidades claves de la inteligencia emocional son: la automatización, (tener intereses - querer hacer cosas) la persistencia, el control de los impulsos, la empatía, la esperanza y la capacidad de no permitir que la desesperanza o emoción negativa invada nuestra capacidad de pensamiento.
La capacidad intelectual sola nunca ha sido garantía de éxito. Hemos visto cantidades de ejemplos en la historia. Genios como Einstein, Bethoven etc..., que nunca fueron felices y que además su vida emocional era un caos total. A ellos les faltaba “inteligencia emocional”. Hay niños que nacen con ella más desarrollada y son muy hábiles para manejar sus emociones y las de los demás. Los grandes deportistas son capaces de competir con todo su esfuerzo a pesar de una derrota previa. El deportista que no pueda sobreponerse a la derrota, nunca triunfará, a pesar de ser talentoso.
Aquellas personas con gran inteligencia socio-emocional se conectan fácilmente a las emociones de los otros, son astutos para leer las reacciones y sentimientos de los demás, pueden manejar disputas y conflictos.
Son líderes naturales, que pueden expresar las emociones de un grupo y son capaces de guiar a un grupo hacia sus objetivos. Esto es la “inteligencia interpersonal”, que sumada a la inteligencia intrapersonal da como resultado una persona con un excelente equilibrio emotivo. Hay otros que tienen muy poca “capacidad emocional”.
Son incapaces de entender si están tristes o bravos, no alcanzan a distinguir la emoción y mucho menos su causa. Dicen y hacen cosas impulsivas que chocan y ellos ni siquiera se dan cuenta, no parecen ver la correlación entre lo que dicen y hacen y como esto le afecte a los demás. Se frustran fácilmente, son lo que se llama “malos perdedores. Estos niños pueden tener grandes talentos intelectuales artísticos y deportivos, pero si les hace falta esa “inteligencia emocional”, pueden fácilmente llegar a ser unos mediocres.
Esta cita de Aristóteles “Cualquiera se puede poner bravo - esto es fácil, pero ponerse bravo con la persona correcta, en el grado adecuado, en el momento apropiado por una buena razón, y de una manera adecuada - esto no es fácil”., ejemplifica lo que es la inteligencia emocional. Conocer la emoción que lo asalta a uno y saber que hacer con ella es tarea importante. Los triunfadores en el futuro serán aquellos que sepan manejar sus emociones. Los conocimientos en sí, ya no serán tan importantes. Será crucial saber manejarse a sí mismo y sobre todo manejar las relaciones en grupo.
La “inteligencia emocional” con sus componentes claves se puede estimular y desarrollar. A un niño se le puede enseñar a esperar su turno, a esperar un premio, a ser amable con los padres, a ponerse en el puesto o en los “zapatos del otro”, a controlar sus impulsos. Esto lo pueden enseñar los colegios y más importante que todo los pueden estimular a diario los padres. Esto les va a dar las destrezas socio-emocionales tan necesarias para el futuro.
LA AUTORIDAD AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN
Educar hijos y estudiantes es un arte y una tarea compleja que no siempre se vive con éxito. El gran reto es formar de tal manera que niños y niñas desarrollen autonomía, responsabilidad, valores, actitudes y virtudes para una CONVIVENCIA basada en el respeto, la tolerancia, el diálogo, la justicia y la equidad.
La escuela y la familia ejercen sus funciones educativas desde ciertos “paradigmas” y “esquemas” que implican necesariamente un ejercicio de AUTORIDAD. Padres, madres y docentes se diferencian en función de los diversos modelos que practican para ejercer AUTORIDAD en el hogar y la escuela: paternalismo, permisividad, autocracia, indecisión y el modelo educativo. Cada uno tiene un impacto, efecto y consecuencias en la calidad de la formación de hijos y estudiantes. A cada modelo le subyace un concepto de AUTORIDAD y PODER, una imagen de lo qué debe ser y hacer un padre, madre o docente, y por tanto, unas determinadas prácticas de AUTORIDAD.
Existen suficientes investigaciones y experiencias que evidencian desventajas, inconvenientes y efectos negativos de ciertos estilos de AUTORIDAD sobre la formación de hijos y estudiantes, la calidad del ambiente familiar- escolar y la salud mental de adultos, hijos o estudiantes. Sin embargo, y muy a pesar de los pobres resultados, los adultos continúan practicándolos y ejerciéndolos como si no hubiese alternativas más efectivas para educar en el hogar o la escuela.
La rebeldía, las luchas de poder, la sumisión, la inhibición, la inseguridad, altas exigencias perfeccionistas, el funcionamiento por control externo, etc. están asociadas a pautas autocráticas de educación; la irresponsabilidad, la falta de límites, la tiranía, problemas de conducta social, etc. están asociadas con pautas permisivas; dependencia emocional, inseguridad, falta de autoafirmación, pasividad etc. se relacionan con patrones paternalistas o sobreprotectores; la autonomía, la seguridad emocional, una positiva autoestima, la capacidad para resolver conflictos adecuadamente, las conductas de cooperación y ayuda, se relacionan con modelos democráticos.
Debido a múltiples factores del mundo contemporáneo la familia y la escuela han perdido liderazgo y efectividad en la función de formar valores, moralidad, actitudes y habilidades para la CONVIVENCIA HUMANA. Padres, madres y docentes contemporáneos se han quedado cortos e insuficientes en sus habilidades para desarrollar disciplina, fijar límites, desarrollar autonomía, responsabilidad, etc. Los esquemas con que han funcionado la familia y la escuela se han hecho disfuncionales para lograr las metas formativas que respondan a las exigencias, demandas y características del momento histórico que vivimos.
Es un hecho que han operado cambios en los esquemas de formación familiar y escolar. Muy a pesar de que “las relaciones de poder” basadas en el AUTORITARISMO han sido objeto de cuestionamientos y modificaciones, podría decirse que, en lo fundamental, aún predomina una tradición punitiva, dominante e impositiva, basada en el ejercicio del PODER AUTORITARIO, incluso disfrazada en ocasiones de democracia. Los tiempos modernos exigen un replanteamiento de lo que significa autoridad, roles de autoridad y el ejercicio del poder.
Para padres, madres y docentes es un dilema el ejercicio de la AUTORIDAD sin hacer daño; sin perder influencia y sin ejercer AUTORITARISMO; con una finalidad formativa
La escuela y la familia ejercen sus funciones educativas desde ciertos “paradigmas” y “esquemas” que implican necesariamente un ejercicio de AUTORIDAD. Padres, madres y docentes se diferencian en función de los diversos modelos que practican para ejercer AUTORIDAD en el hogar y la escuela: paternalismo, permisividad, autocracia, indecisión y el modelo educativo. Cada uno tiene un impacto, efecto y consecuencias en la calidad de la formación de hijos y estudiantes. A cada modelo le subyace un concepto de AUTORIDAD y PODER, una imagen de lo qué debe ser y hacer un padre, madre o docente, y por tanto, unas determinadas prácticas de AUTORIDAD.
Existen suficientes investigaciones y experiencias que evidencian desventajas, inconvenientes y efectos negativos de ciertos estilos de AUTORIDAD sobre la formación de hijos y estudiantes, la calidad del ambiente familiar- escolar y la salud mental de adultos, hijos o estudiantes. Sin embargo, y muy a pesar de los pobres resultados, los adultos continúan practicándolos y ejerciéndolos como si no hubiese alternativas más efectivas para educar en el hogar o la escuela.
La rebeldía, las luchas de poder, la sumisión, la inhibición, la inseguridad, altas exigencias perfeccionistas, el funcionamiento por control externo, etc. están asociadas a pautas autocráticas de educación; la irresponsabilidad, la falta de límites, la tiranía, problemas de conducta social, etc. están asociadas con pautas permisivas; dependencia emocional, inseguridad, falta de autoafirmación, pasividad etc. se relacionan con patrones paternalistas o sobreprotectores; la autonomía, la seguridad emocional, una positiva autoestima, la capacidad para resolver conflictos adecuadamente, las conductas de cooperación y ayuda, se relacionan con modelos democráticos.
Debido a múltiples factores del mundo contemporáneo la familia y la escuela han perdido liderazgo y efectividad en la función de formar valores, moralidad, actitudes y habilidades para la CONVIVENCIA HUMANA. Padres, madres y docentes contemporáneos se han quedado cortos e insuficientes en sus habilidades para desarrollar disciplina, fijar límites, desarrollar autonomía, responsabilidad, etc. Los esquemas con que han funcionado la familia y la escuela se han hecho disfuncionales para lograr las metas formativas que respondan a las exigencias, demandas y características del momento histórico que vivimos.
Es un hecho que han operado cambios en los esquemas de formación familiar y escolar. Muy a pesar de que “las relaciones de poder” basadas en el AUTORITARISMO han sido objeto de cuestionamientos y modificaciones, podría decirse que, en lo fundamental, aún predomina una tradición punitiva, dominante e impositiva, basada en el ejercicio del PODER AUTORITARIO, incluso disfrazada en ocasiones de democracia. Los tiempos modernos exigen un replanteamiento de lo que significa autoridad, roles de autoridad y el ejercicio del poder.
Para padres, madres y docentes es un dilema el ejercicio de la AUTORIDAD sin hacer daño; sin perder influencia y sin ejercer AUTORITARISMO; con una finalidad formativa
EDUCACIÓN - ¿PADRES RIGUROSOS O PADRES PERMISIVOS?
De acuerdo a un estudio realizado en Suiza, si controlan mucho a los hijos adolescentes y pequeños, el rendimiento y la autoestima bajan. Los expertos recomiendan mucho diálogo
Qué modelo educativo es mejor? La problemática en torno al sistema pedagógico no se circunscribe únicamente al ámbito escolar. Aunque la realidad dentro de las aulas es importante, la influencia familiar en la educación es también un tema ampliamente discutido en el mundo de la psicopedagogía. Hasta ahora se había estigmatizado al laxismo paterno como el determinante de los comportamientos agresivos y de las dificultades educativas de los menores.
Ahora, la investigación llevada a cabo por Alain Clémence y su equipo de la Facultad de Ciencias Sociales y Pedagógicas, de la Universidad de Lausana, sostiene que un entorno familiar rígido puede tener consecuencias negativas sobre la autoestima y los resultados académicos de los niños.
Para esta investigación los expertos examinaron a 500 escolares suizos de entre 12 y 15 años, así como a 26 profesores y a los padres de un centenar de alumnos. Dados los malos resultados cuando la autoridad se ejerce de manera unilateral y los padres controlan estrictamente a sus hijos, los expertos recomiendan una actitud abierta.
Cuando los docentes gritan, el rendimiento en los chicos peligra
Para los especialistas, la voz alta provoca temor y cohíbe la participación en clase
El maestro se enoja mucho y me grita cuando le digo que no entendí"."Si no nos portamos bien empieza a gritar"."El profesor de Ciencia Tecnología y Ambiente, si hacemos ruido, nos grita". Las frases pertenecen a tres chicos que cursan 2ø y 5ø grado de secundaria y los tres tienen algo en común: les angustia y les disgusta que los maestros alcen la voz.
"Los chicos no quieren maestros gritones porque piensan que los odian. Y así ¿cómo van a incorporar conocimientos?",Lo cierto es que los gritos de los docentes —un fenómeno común—, influyen negativamente en el aprendizaje de los chicos, producen temor, los irrita y los cohíbe en la participación de las clases. Y, en algunas ocasiones, les puede provocar ansiedad y excitación, explicaron los especialistas.
Aunque el aula por sí misma es ruidosa hay una idea de la pedagogía del siglo XVIII instalada en la sociedad, según explica la investigadora del área de educación de Flacso, Silvia Finochio: "que el lugar de estudio tiene que ser un espacio controlado y silencioso".
"La escuela es una máquina de anular voces y si hay gritos, las voces de los alumnos se silencian mucho más. Está estudiado que los gritos provocan dolor, remordimiento y heridas que duran años", dice Finochio.
Cuando el docente eleva la voz también provoca que el chico se sienta rechazado por el maestro y eso puede afectar al rendimiento. "Con el grito se cierra el diálogo", afirma Delia Beltrán, ex directora del colegio Manuel Belgrano, quien además explica que el chico al no poder responder con un grito, decide no hablar.Como el aprendizaje es una construcción donde el maestro es el encargado de crear los lazos con el alumno, la psicóloga y profesora de la UBA Livia Labandal opina que el chico debe sentir que es respetado.
Pero ¿por qué gritan los maestros? Las causas pueden ser varias. Primero, porque están desbordados de trabajo, tienen muchos chicos en el aula y, como todo ser humano, están preocupados por problemas personales. El grito en el aula se produce cuando hay una situación que no se puede controlar. "Y los docentes no saben cómo manejar a los chicos", dice Tessari. Para Finochio cuando se levanta la voz es porque "hay una batalla donde coloca al alumno como adversario".
Para tratar de que los chicos tengan buena conducta en el aula y evitar momentos que provoquen desorden, lo ideal, explican los especialistas, es que en las escuelas se instale un contrato donde se diga qué es lo que esperan de los maestros y de las clases.
Pero además, para Tessari, el problema también está en que los docentes necesitan "auxilio" de otros profesionales para que en las clases haya armonía. Sin embargo, según los especialistas, el secreto es cumplir tres condiciones: el respeto, el afecto y la comunicación.
Qué modelo educativo es mejor? La problemática en torno al sistema pedagógico no se circunscribe únicamente al ámbito escolar. Aunque la realidad dentro de las aulas es importante, la influencia familiar en la educación es también un tema ampliamente discutido en el mundo de la psicopedagogía. Hasta ahora se había estigmatizado al laxismo paterno como el determinante de los comportamientos agresivos y de las dificultades educativas de los menores.
Ahora, la investigación llevada a cabo por Alain Clémence y su equipo de la Facultad de Ciencias Sociales y Pedagógicas, de la Universidad de Lausana, sostiene que un entorno familiar rígido puede tener consecuencias negativas sobre la autoestima y los resultados académicos de los niños.
Para esta investigación los expertos examinaron a 500 escolares suizos de entre 12 y 15 años, así como a 26 profesores y a los padres de un centenar de alumnos. Dados los malos resultados cuando la autoridad se ejerce de manera unilateral y los padres controlan estrictamente a sus hijos, los expertos recomiendan una actitud abierta.
Cuando los docentes gritan, el rendimiento en los chicos peligra
Para los especialistas, la voz alta provoca temor y cohíbe la participación en clase
El maestro se enoja mucho y me grita cuando le digo que no entendí"."Si no nos portamos bien empieza a gritar"."El profesor de Ciencia Tecnología y Ambiente, si hacemos ruido, nos grita". Las frases pertenecen a tres chicos que cursan 2ø y 5ø grado de secundaria y los tres tienen algo en común: les angustia y les disgusta que los maestros alcen la voz.
"Los chicos no quieren maestros gritones porque piensan que los odian. Y así ¿cómo van a incorporar conocimientos?",Lo cierto es que los gritos de los docentes —un fenómeno común—, influyen negativamente en el aprendizaje de los chicos, producen temor, los irrita y los cohíbe en la participación de las clases. Y, en algunas ocasiones, les puede provocar ansiedad y excitación, explicaron los especialistas.
Aunque el aula por sí misma es ruidosa hay una idea de la pedagogía del siglo XVIII instalada en la sociedad, según explica la investigadora del área de educación de Flacso, Silvia Finochio: "que el lugar de estudio tiene que ser un espacio controlado y silencioso".
"La escuela es una máquina de anular voces y si hay gritos, las voces de los alumnos se silencian mucho más. Está estudiado que los gritos provocan dolor, remordimiento y heridas que duran años", dice Finochio.
Cuando el docente eleva la voz también provoca que el chico se sienta rechazado por el maestro y eso puede afectar al rendimiento. "Con el grito se cierra el diálogo", afirma Delia Beltrán, ex directora del colegio Manuel Belgrano, quien además explica que el chico al no poder responder con un grito, decide no hablar.Como el aprendizaje es una construcción donde el maestro es el encargado de crear los lazos con el alumno, la psicóloga y profesora de la UBA Livia Labandal opina que el chico debe sentir que es respetado.
Pero ¿por qué gritan los maestros? Las causas pueden ser varias. Primero, porque están desbordados de trabajo, tienen muchos chicos en el aula y, como todo ser humano, están preocupados por problemas personales. El grito en el aula se produce cuando hay una situación que no se puede controlar. "Y los docentes no saben cómo manejar a los chicos", dice Tessari. Para Finochio cuando se levanta la voz es porque "hay una batalla donde coloca al alumno como adversario".
Para tratar de que los chicos tengan buena conducta en el aula y evitar momentos que provoquen desorden, lo ideal, explican los especialistas, es que en las escuelas se instale un contrato donde se diga qué es lo que esperan de los maestros y de las clases.
Pero además, para Tessari, el problema también está en que los docentes necesitan "auxilio" de otros profesionales para que en las clases haya armonía. Sin embargo, según los especialistas, el secreto es cumplir tres condiciones: el respeto, el afecto y la comunicación.
LA CREATIVIDAD
¿Cuáles son los enemigos de la creatividad?
No perseverar y la costumbre. Es decir, cuando los días transcurren y no pasa nada. La creatividad es la capacidad de asombrarnos, de vivir la vida de una forma divertida y no temerles a los errores.
El poco tiempo es otro enemigo
Para eso se pueden usar los momentos cotidianos. La hora de la comida puede ser el momento para botar objetos al piso y la hora de dormir para la hora del cuento.
Errores que hacen morir en el intento
No poner límites. Tanta libertad tampoco es buena. Cuando el niño pregunte qué pintar o hacer, es bueno sugerirle actividades y no responder "lo que tú quieras".
Infundir miedo al error. Castigar o ser severos cuando hay un error en alguna actividad, hace que el niño sienta temor y prefiera no intentar las cosas.
Temerles a los problemas. Al contrario. Los creativos se caracterizan por encontrar problemas que otros no han visto.
No hacerse preguntas. Es mejor cuestionarse con frecuencia sobre cualquier tema, porque ayuda a crear nuevas ideas, a ser más críticos y a analizar varias opciones para solucionar un problema.
Tome nota y póngase a prueba
¡A preguntar! Cuestione al niño sobre temas y situaciones poco comunes que le den la posibilidad de analizarlas desde muchos ángulos. ¿Qué pasaría si el mundo fuera ciego o si la tierra fuera cuadrada? No solo promueva la conversación sobre los temas, invítelo a que lo exprese en dibujos e invente historias.
Elabore un diccionario infantil. Invítelos a definir palabras como mamá, presidente o televisor.
Juegue con los sentidos. Los niños desarrollan hoy más los sentidos de la vista y del oído.
La hora de preparar la comida es ideal para que el niño use más el sentido del olfato y sea sensible para percibir los olores. Aproveche salidas para preguntar de vez en cuando qué olores logra percibir.
Invente historias e inclúyale sonidos de carros y puertas.
Escoja dos o tres palabras que no tengan relación entre sí y construyan frases o pequeñas historias. Si el niño exagera, mejor.
Para el sentido del tacto. Escriba con los dedos de sus manos números y letras sobre la espalda del niño.
Estudios han demostrado que la expresión artística, la música por ejemplo, ayuda al desarrollo del pensamiento lógico y matemático.
La actividad es un éxito cuando el niño se entretiene en ella más tiempo de lo normal.
¿Bloqueo? Si no se le ocurre nada ante alguna situación, cambie de actividad y después de 10 minutos vuelva a intentarlo. Según los expertos, funciona y los resultados son mejores.
"La creatividad es amiga de las limitaciones. Un niño con pocos juguetes los disfruta más que el que tiene muchos".
Para un diálogo provechoso debe haber una auténtica actitud de escucha
El diálogo es, tal vez, la herramienta para el entendimiento mutuo más promovida, y a la vez, más truculenta.
Muchas personas dialogan más pensando en ganar que en comprender los argumentos del otro.
Casi siempre se parte de una posición, que no es otra cosa que el punto de vista parcial que se asume al empezar a dialogar. A partir de ese momento ya se está parapetado en un sitio, y se intenta demostrar la validez de las reflexiones y de los argumentos propios, que serían más coherentes y más claros y reales que los del interlocutor.
Con frecuencia, cuando se siente que los argumentos de la otra persona son más contundentes, surge como defensa la descalificación del otro como forma de desautorizar sus opiniones o puntos de vista.
Todos en algún momento de nuestras vidas, y algunas personas muy frecuentemente, usamos este esquema.
Desde luego que así no se llegará jamás al entendimiento. A lo sumo, al sometimiento del otro, que no es en sentido alguno, algo deseable.
Para un diálogo provechoso es imprescindible una actitud de escucha franca y real. El interés tendría que estar centrado no solo en argumentar con claridad; también en tratar de captar con total honestidad lo que el otro dice, y proponerse asimilarlo para establecer dónde están las coincidencias y las diferencias.
Pero usted habrá sido testigo de la infinidad de veces en que uno de los interlocutores casi no puede esperar a que la otra persona termine de decir lo que está diciendo: menea la cabeza o empieza a expresar monosílabos que pretenden cortar el discurso del otro, o a tamborilear con los dedos. Es claramente notorio que no está escuchando. Apenas, mostrando que ya no puede esperar más para decir lo contrario de lo que le están diciendo.
En esos casos hay diálogo “técnicamente hablando”, pero no hay posibilidad de encuentro ni de conclusiones compartidas. Es un diálogo estéril.
Haga el intento: busque que el diálogo sea una fuente de nuevos acuerdos, de reconocimiento del otro. Descubra el enriquecimiento mutuo y la enorme satisfacción que produce abrir las posibilidades de ampliación de sus criterios y de los criterios ajenos. Las vivencias de logro, de encuentro, de ganancia son enormes, y solo se necesita practicar esa buena disposición a la escucha y al conocimiento de ese otro que desea compartir sus puntos de vista con nosotros.
No permitamos que esas oportunidades de mejoramiento de nuestros vínculos se nos vuelvan lo que un adolescente llamaba “dialogazos”, aludiendo a cómo sentía cada uno de esos encuentros con su padre, con el propósito de “dialogar”.
Con un pequeño esfuerzo de atención, simplemente, y cuidándonos de no caer en las distorsiones ya anotadas, podremos rescatar el verdadero diálogo y sus maravillosas consecuencias para el entendimiento que tanta falta nos hace hoy por hoy.
REFLEXION
El Buen trato debe abarcar todos los ámbitos de nuestra existencia, esto involucra obviamente a todos los seres humanos, incluyendo a nosotros los adultos (...). Los parques se crean para los niños, pero no hay una cultura del respeto para con los adultos mayores.
No perseverar y la costumbre. Es decir, cuando los días transcurren y no pasa nada. La creatividad es la capacidad de asombrarnos, de vivir la vida de una forma divertida y no temerles a los errores.
El poco tiempo es otro enemigo
Para eso se pueden usar los momentos cotidianos. La hora de la comida puede ser el momento para botar objetos al piso y la hora de dormir para la hora del cuento.
Errores que hacen morir en el intento
No poner límites. Tanta libertad tampoco es buena. Cuando el niño pregunte qué pintar o hacer, es bueno sugerirle actividades y no responder "lo que tú quieras".
Infundir miedo al error. Castigar o ser severos cuando hay un error en alguna actividad, hace que el niño sienta temor y prefiera no intentar las cosas.
Temerles a los problemas. Al contrario. Los creativos se caracterizan por encontrar problemas que otros no han visto.
No hacerse preguntas. Es mejor cuestionarse con frecuencia sobre cualquier tema, porque ayuda a crear nuevas ideas, a ser más críticos y a analizar varias opciones para solucionar un problema.
Tome nota y póngase a prueba
¡A preguntar! Cuestione al niño sobre temas y situaciones poco comunes que le den la posibilidad de analizarlas desde muchos ángulos. ¿Qué pasaría si el mundo fuera ciego o si la tierra fuera cuadrada? No solo promueva la conversación sobre los temas, invítelo a que lo exprese en dibujos e invente historias.
Elabore un diccionario infantil. Invítelos a definir palabras como mamá, presidente o televisor.
Juegue con los sentidos. Los niños desarrollan hoy más los sentidos de la vista y del oído.
La hora de preparar la comida es ideal para que el niño use más el sentido del olfato y sea sensible para percibir los olores. Aproveche salidas para preguntar de vez en cuando qué olores logra percibir.
Invente historias e inclúyale sonidos de carros y puertas.
Escoja dos o tres palabras que no tengan relación entre sí y construyan frases o pequeñas historias. Si el niño exagera, mejor.
Para el sentido del tacto. Escriba con los dedos de sus manos números y letras sobre la espalda del niño.
Estudios han demostrado que la expresión artística, la música por ejemplo, ayuda al desarrollo del pensamiento lógico y matemático.
La actividad es un éxito cuando el niño se entretiene en ella más tiempo de lo normal.
¿Bloqueo? Si no se le ocurre nada ante alguna situación, cambie de actividad y después de 10 minutos vuelva a intentarlo. Según los expertos, funciona y los resultados son mejores.
"La creatividad es amiga de las limitaciones. Un niño con pocos juguetes los disfruta más que el que tiene muchos".
Para un diálogo provechoso debe haber una auténtica actitud de escucha
El diálogo es, tal vez, la herramienta para el entendimiento mutuo más promovida, y a la vez, más truculenta.
Muchas personas dialogan más pensando en ganar que en comprender los argumentos del otro.
Casi siempre se parte de una posición, que no es otra cosa que el punto de vista parcial que se asume al empezar a dialogar. A partir de ese momento ya se está parapetado en un sitio, y se intenta demostrar la validez de las reflexiones y de los argumentos propios, que serían más coherentes y más claros y reales que los del interlocutor.
Con frecuencia, cuando se siente que los argumentos de la otra persona son más contundentes, surge como defensa la descalificación del otro como forma de desautorizar sus opiniones o puntos de vista.
Todos en algún momento de nuestras vidas, y algunas personas muy frecuentemente, usamos este esquema.
Desde luego que así no se llegará jamás al entendimiento. A lo sumo, al sometimiento del otro, que no es en sentido alguno, algo deseable.
Para un diálogo provechoso es imprescindible una actitud de escucha franca y real. El interés tendría que estar centrado no solo en argumentar con claridad; también en tratar de captar con total honestidad lo que el otro dice, y proponerse asimilarlo para establecer dónde están las coincidencias y las diferencias.
Pero usted habrá sido testigo de la infinidad de veces en que uno de los interlocutores casi no puede esperar a que la otra persona termine de decir lo que está diciendo: menea la cabeza o empieza a expresar monosílabos que pretenden cortar el discurso del otro, o a tamborilear con los dedos. Es claramente notorio que no está escuchando. Apenas, mostrando que ya no puede esperar más para decir lo contrario de lo que le están diciendo.
En esos casos hay diálogo “técnicamente hablando”, pero no hay posibilidad de encuentro ni de conclusiones compartidas. Es un diálogo estéril.
Haga el intento: busque que el diálogo sea una fuente de nuevos acuerdos, de reconocimiento del otro. Descubra el enriquecimiento mutuo y la enorme satisfacción que produce abrir las posibilidades de ampliación de sus criterios y de los criterios ajenos. Las vivencias de logro, de encuentro, de ganancia son enormes, y solo se necesita practicar esa buena disposición a la escucha y al conocimiento de ese otro que desea compartir sus puntos de vista con nosotros.
No permitamos que esas oportunidades de mejoramiento de nuestros vínculos se nos vuelvan lo que un adolescente llamaba “dialogazos”, aludiendo a cómo sentía cada uno de esos encuentros con su padre, con el propósito de “dialogar”.
Con un pequeño esfuerzo de atención, simplemente, y cuidándonos de no caer en las distorsiones ya anotadas, podremos rescatar el verdadero diálogo y sus maravillosas consecuencias para el entendimiento que tanta falta nos hace hoy por hoy.
REFLEXION
El Buen trato debe abarcar todos los ámbitos de nuestra existencia, esto involucra obviamente a todos los seres humanos, incluyendo a nosotros los adultos (...). Los parques se crean para los niños, pero no hay una cultura del respeto para con los adultos mayores.
LA VIOLENCIA ESCOLAR
Violencia escolar
¿Será acaso imposible vivir sin violencia? ¿Deberíamos aceptar como inevitable y normal que niños y adolescentes opten por la agresión y hasta por la extrema crueldad en su vida cotidiana?
Se ven casos en el mundo que en una aula, un chico saca una pistola y dispara a quemarropa a su compañero que cae muerto. Y como él, muchos otros chicos y muchachas han fallecido víctimas de actos inexplicables que dan cuenta de que algo muy grave acontece en nuestro mundo. Ayer, dos niñas torturan a una de sus compañeritas caída en desgracia. Mientras en el colegio vecino un chico, cansado de ser objeto de oprobio, hunde su navaja en el rostro del compañero que no ha cesado de ofenderlo, sistemáticamente. Y así, una colección de una agresividad que cada vez se torna más cruel, más inhumana.
También hay maestras y profesores que no dudan en recurrir a la violencia para enseñar y educar. No solamente gritan y amenazan, también golpean a los estudiantes con lo que pueden ante el silencio cómplice de los autoridades que encubren al colega. Y si un estudiante se atreve a denunciarlos, lo único que obtiene es más violencia porque su palabra no cuenta. Por su parte, las autoridades hacen todo lo posible para esconder o minimizar las denuncias con el pretexto de mantener en alto el nombre de la Institución Educativa. En establecimientos privados, a los denunciantes se les niega la matrícula. La crueldad urbana se introduce en la escuela con la fuerza que le proporciona la indolencia social y política ante toda clase de delincuencia. No existe ningún lugar de la ciudad en el que se pueda transitar con un mínimo de seguridad. El maltrato y la violencia están por doquier, aunque ciertas autoridades traten de negarlo.
¿Cómo legitimar un proceso educativo en contra de la violencia si se la niega de esta manera?
Adolescentes y niños replican lo que acontece en el mundo de los adultos. Si los Estados resuelven las diferencias ideológicas con armas, guerras y torturas, niños y adolescentes recurren a los golpes e incluso a las armas para imponerse al otro, para solucionar conflictos o para vengar los pequeños agravios.
Cuando conmemoramos nuestras efemérides patrias con costosas paradas militares en las que se hace ostentación de toda clase de armas, ¿acaso no se transmite el mensaje de que la violencia y las armas constituyen nuestra mejor defensa? La palabra se ha deteriorado y ha perdido buena parte de su valor mediático por eso niños, adolescentes y maestros prefieren los golpes, los insultos, las amenazas y la tortura.
Si no hay una visión educativa amplia, las emociones nos pueden desbordar
A los niños los confunde mucho que un día se los vea como ángeles, y otros días, como demonios.
En ellos, mucho más que en los adultos, existe la vivencia de unidad de su ser. Por eso no entienden que algunas veces se los trate con amor, y otras veces, con odio.
Y esta conducta de los adultos se presenta, frecuentemente, entre otras razones, porque se tiene la tendencia a reaccionar a partir de una mirada muy estrecha sobre los actos de los niños y de las niñas. Cuando hacen algo que satisface, mimos y cariño; cuando hacen lo que no gusta, maltratos y descalificación. Se educa, así, en forma reactiva. Para cada acción, una reacción.
Esta modalidad de trato a los niños carece de toda coherencia. No implica un criterio educativo, sino una explosión emocional.
Y puede ser peor. El día en que una acción del niño no le genera malestar al adulto porque está contento por otra razón, no hay reacción como la de siempre, y en lugar de castigar, disculpa o actúa con indiferencia. El día que está enojado, aunque perciba un comportamiento correcto del niño o de la niña, puede tratarlo mal, porque en realidad está molesto por otra cosa. En lugar del mimo se da el maltrato. Para los niños la confusión es total.
Es necesario contar con un criterio educativo y moverse en función de él para que las acciones resulten coherentes para todos.
Las actitudes frente a los pequeños deben corresponderse con una visión amplia de lo que se desea para ellos y es necesario mantener una coherencia entre actos, palabras y principios, tratando de no dejarse llevar por el malestar o el bienestar del momento. Cuando se juzgan los actos en función del estado de ánimo se cae de inmediato en la arbitrariedad, pero de manera más grave, en la incoherencia, lo que acarrea un desorden para todos porque ya no se sabe qué vale y qué no vale, ni cuándo ni cómo. Corregir estas confusiones después, es particularmente difícil.
No castigue ni premie cada pequeño acto como si fuera el único. Mantenga su línea educativa: puede ser tolerante o un poco directivo o acompañante o lo que sea que quiera ser, pero de manera amplia, en términos generales, y no en relación con cada detalle del comportamiento de su hijo. Suelte cuerda, como a las cometas, para que el niño recorra camino. Y recoja cuerda de vez en cuando, serenamente, de a poco, para que el niño corrija el rumbo. No suelte y recoja a cada momento porque se enloquece él y se enloquece usted.
Es lo mismo que en otras actividades de la vida. La persona que hace cuentas todos los días, todos los días tiene la posibilidad de preocuparse o de tranquilizarse, pero día a día mantiene la zozobra. La persona que maneja su presupuesto semanal o mensual o semestralmente, maneja otro tiempo, otro ritmo, las preocupaciones son más esporádicas. Tiene otro manejo de la vida.
Educar es parecido: usted puede vivir en la zozobra diaria, o haciendo ajustes de tanto en tanto. Mientras, en el diario vivir, usted sabe para dónde va, pero con la observación y el acompañamiento va descubriendo cuáles serán los cambios de rumbo que deba hacer y cuándo será la mejor oportunidad de hacerlo. Entonces, difícilmente lo hará al influjo del momento, de lo que le dicten las emociones, que es la peor forma de tratar de educar.
Reflexion
Mi niña no quiere hacer tareas en la casa. Dice que está cansada porque en el colegio hacen muchas cosas. Creo que tiene razón, pero no sé qué hacer. Mariela.
No son pocas las veces en que los niños tienen razón con estos comentarios. Si habla con los maestros es posible que lleguen a un acuerdo para que la niña no le tome pereza al trabajo. Podrían ponerle tareas de las que más le gusten para realizar en la casa, por ejemplo. El valor de la tarea no está en la dificultad sino en el hábito de trabajo autónomo que se intenta crear. Eso la ayudaría mucho.
Observarlos detenidamente, primer paso para formar niños creativos y llenos de ideas
Los adultos deben prestar atención sobre qué hablan los pequeños, qué superhéroe o juguete les interesa y cómo son sus comportamientos.
¿Cómo lograrlo? Aunque existen muchas recomendaciones, los resultados no serán los esperados si el adulto tampoco tiene esa cualidad, o al menos no está interesado en ponerla a prueba.
Para Diego Parra, psicólogo investigador en el tema, "ser creativos en la educación consiste en buscar aquellos retos para que un niño solucione problemas de una forma divertida".
Los retos van con la edad. A los 6 años el problema es jugar con el lenguaje, mientras que a los 9 meses es dejar caer las cosas para saber cómo suenan. Pero, aunque nunca es tarde, la época más valiosa para fomentar la creatividad es hasta los 10 años.
De acuerdo con los estudios, la creatividad no es lo mismo que la inteligencia, aunque la primera es clave para el desarrollo de la segunda. Pero, ¿qué es ser creativo?
"Las personas creativas tienen un tesón muy fuerte, son capaces de tolerar la ambigüedad, de manejar y combinar mundos distintos", según el experto.
¿Será acaso imposible vivir sin violencia? ¿Deberíamos aceptar como inevitable y normal que niños y adolescentes opten por la agresión y hasta por la extrema crueldad en su vida cotidiana?
Se ven casos en el mundo que en una aula, un chico saca una pistola y dispara a quemarropa a su compañero que cae muerto. Y como él, muchos otros chicos y muchachas han fallecido víctimas de actos inexplicables que dan cuenta de que algo muy grave acontece en nuestro mundo. Ayer, dos niñas torturan a una de sus compañeritas caída en desgracia. Mientras en el colegio vecino un chico, cansado de ser objeto de oprobio, hunde su navaja en el rostro del compañero que no ha cesado de ofenderlo, sistemáticamente. Y así, una colección de una agresividad que cada vez se torna más cruel, más inhumana.
También hay maestras y profesores que no dudan en recurrir a la violencia para enseñar y educar. No solamente gritan y amenazan, también golpean a los estudiantes con lo que pueden ante el silencio cómplice de los autoridades que encubren al colega. Y si un estudiante se atreve a denunciarlos, lo único que obtiene es más violencia porque su palabra no cuenta. Por su parte, las autoridades hacen todo lo posible para esconder o minimizar las denuncias con el pretexto de mantener en alto el nombre de la Institución Educativa. En establecimientos privados, a los denunciantes se les niega la matrícula. La crueldad urbana se introduce en la escuela con la fuerza que le proporciona la indolencia social y política ante toda clase de delincuencia. No existe ningún lugar de la ciudad en el que se pueda transitar con un mínimo de seguridad. El maltrato y la violencia están por doquier, aunque ciertas autoridades traten de negarlo.
¿Cómo legitimar un proceso educativo en contra de la violencia si se la niega de esta manera?
Adolescentes y niños replican lo que acontece en el mundo de los adultos. Si los Estados resuelven las diferencias ideológicas con armas, guerras y torturas, niños y adolescentes recurren a los golpes e incluso a las armas para imponerse al otro, para solucionar conflictos o para vengar los pequeños agravios.
Cuando conmemoramos nuestras efemérides patrias con costosas paradas militares en las que se hace ostentación de toda clase de armas, ¿acaso no se transmite el mensaje de que la violencia y las armas constituyen nuestra mejor defensa? La palabra se ha deteriorado y ha perdido buena parte de su valor mediático por eso niños, adolescentes y maestros prefieren los golpes, los insultos, las amenazas y la tortura.
Si no hay una visión educativa amplia, las emociones nos pueden desbordar
A los niños los confunde mucho que un día se los vea como ángeles, y otros días, como demonios.
En ellos, mucho más que en los adultos, existe la vivencia de unidad de su ser. Por eso no entienden que algunas veces se los trate con amor, y otras veces, con odio.
Y esta conducta de los adultos se presenta, frecuentemente, entre otras razones, porque se tiene la tendencia a reaccionar a partir de una mirada muy estrecha sobre los actos de los niños y de las niñas. Cuando hacen algo que satisface, mimos y cariño; cuando hacen lo que no gusta, maltratos y descalificación. Se educa, así, en forma reactiva. Para cada acción, una reacción.
Esta modalidad de trato a los niños carece de toda coherencia. No implica un criterio educativo, sino una explosión emocional.
Y puede ser peor. El día en que una acción del niño no le genera malestar al adulto porque está contento por otra razón, no hay reacción como la de siempre, y en lugar de castigar, disculpa o actúa con indiferencia. El día que está enojado, aunque perciba un comportamiento correcto del niño o de la niña, puede tratarlo mal, porque en realidad está molesto por otra cosa. En lugar del mimo se da el maltrato. Para los niños la confusión es total.
Es necesario contar con un criterio educativo y moverse en función de él para que las acciones resulten coherentes para todos.
Las actitudes frente a los pequeños deben corresponderse con una visión amplia de lo que se desea para ellos y es necesario mantener una coherencia entre actos, palabras y principios, tratando de no dejarse llevar por el malestar o el bienestar del momento. Cuando se juzgan los actos en función del estado de ánimo se cae de inmediato en la arbitrariedad, pero de manera más grave, en la incoherencia, lo que acarrea un desorden para todos porque ya no se sabe qué vale y qué no vale, ni cuándo ni cómo. Corregir estas confusiones después, es particularmente difícil.
No castigue ni premie cada pequeño acto como si fuera el único. Mantenga su línea educativa: puede ser tolerante o un poco directivo o acompañante o lo que sea que quiera ser, pero de manera amplia, en términos generales, y no en relación con cada detalle del comportamiento de su hijo. Suelte cuerda, como a las cometas, para que el niño recorra camino. Y recoja cuerda de vez en cuando, serenamente, de a poco, para que el niño corrija el rumbo. No suelte y recoja a cada momento porque se enloquece él y se enloquece usted.
Es lo mismo que en otras actividades de la vida. La persona que hace cuentas todos los días, todos los días tiene la posibilidad de preocuparse o de tranquilizarse, pero día a día mantiene la zozobra. La persona que maneja su presupuesto semanal o mensual o semestralmente, maneja otro tiempo, otro ritmo, las preocupaciones son más esporádicas. Tiene otro manejo de la vida.
Educar es parecido: usted puede vivir en la zozobra diaria, o haciendo ajustes de tanto en tanto. Mientras, en el diario vivir, usted sabe para dónde va, pero con la observación y el acompañamiento va descubriendo cuáles serán los cambios de rumbo que deba hacer y cuándo será la mejor oportunidad de hacerlo. Entonces, difícilmente lo hará al influjo del momento, de lo que le dicten las emociones, que es la peor forma de tratar de educar.
Reflexion
Mi niña no quiere hacer tareas en la casa. Dice que está cansada porque en el colegio hacen muchas cosas. Creo que tiene razón, pero no sé qué hacer. Mariela.
No son pocas las veces en que los niños tienen razón con estos comentarios. Si habla con los maestros es posible que lleguen a un acuerdo para que la niña no le tome pereza al trabajo. Podrían ponerle tareas de las que más le gusten para realizar en la casa, por ejemplo. El valor de la tarea no está en la dificultad sino en el hábito de trabajo autónomo que se intenta crear. Eso la ayudaría mucho.
Observarlos detenidamente, primer paso para formar niños creativos y llenos de ideas
Los adultos deben prestar atención sobre qué hablan los pequeños, qué superhéroe o juguete les interesa y cómo son sus comportamientos.
¿Cómo lograrlo? Aunque existen muchas recomendaciones, los resultados no serán los esperados si el adulto tampoco tiene esa cualidad, o al menos no está interesado en ponerla a prueba.
Para Diego Parra, psicólogo investigador en el tema, "ser creativos en la educación consiste en buscar aquellos retos para que un niño solucione problemas de una forma divertida".
Los retos van con la edad. A los 6 años el problema es jugar con el lenguaje, mientras que a los 9 meses es dejar caer las cosas para saber cómo suenan. Pero, aunque nunca es tarde, la época más valiosa para fomentar la creatividad es hasta los 10 años.
De acuerdo con los estudios, la creatividad no es lo mismo que la inteligencia, aunque la primera es clave para el desarrollo de la segunda. Pero, ¿qué es ser creativo?
"Las personas creativas tienen un tesón muy fuerte, son capaces de tolerar la ambigüedad, de manejar y combinar mundos distintos", según el experto.
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