lunes, 10 de enero de 2011

LA AUTORIDAD AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN

Educar hijos y estudiantes es un arte y una tarea compleja que no siempre se vive con éxito. El gran reto es formar de tal manera que niños y niñas desarrollen autonomía, responsabilidad, valores, actitudes y virtudes para una CONVIVENCIA basada en el respeto, la tolerancia, el diálogo, la justicia y la equidad.
La
escuela y la familia ejercen sus funciones educativas desde ciertos “paradigmas” y “esquemas” que implican necesariamente un ejercicio de AUTORIDAD. Padres, madres y docentes se diferencian en función de los diversos modelos que practican para ejercer AUTORIDAD en el hogar y la escuela: paternalismo, permisividad, autocracia, indecisión y el modelo educativo. Cada uno tiene un impacto, efecto y consecuencias en la calidad de la formación de hijos y estudiantes. A cada modelo le subyace un concepto de AUTORIDAD y PODER, una imagen de lo qué debe ser y hacer un padre, madre o docente, y por tanto, unas determinadas prácticas de AUTORIDAD.
Existen suficientes investigaciones y experiencias que evidencian desventajas, inconvenientes y efectos negativos de ciertos estilos de
AUTORIDAD sobre la formación de hijos y estudiantes, la calidad del ambiente familiar- escolar y la salud mental de adultos, hijos o estudiantes. Sin embargo, y muy a pesar de los pobres resultados, los adultos continúan practicándolos y ejerciéndolos como si no hubiese alternativas más efectivas para educar en el hogar o la escuela.
La rebeldía, las luchas de poder, la sumisión, la inhibición, la inseguridad, altas exigencias perfeccionistas, el funcionamiento por
control externo, etc. están asociadas a pautas autocráticas de educación; la irresponsabilidad, la falta de límites, la tiranía, problemas de conducta social, etc. están asociadas con pautas permisivas; dependencia emocional, inseguridad, falta de autoafirmación, pasividad etc. se relacionan con patrones paternalistas o sobreprotectores; la autonomía, la seguridad emocional, una positiva autoestima, la capacidad para resolver conflictos adecuadamente, las conductas de cooperación y ayuda, se relacionan con modelos democráticos.
Debido a múltiples factores del mundo
contemporáneo la familia y la escuela han perdido liderazgo y efectividad en la función de formar valores, moralidad, actitudes y habilidades para la CONVIVENCIA HUMANA. Padres, madres y docentes contemporáneos se han quedado cortos e insuficientes en sus habilidades para desarrollar disciplina, fijar límites, desarrollar autonomía, responsabilidad, etc. Los esquemas con que han funcionado la familia y la escuela se han hecho disfuncionales para lograr las metas formativas que respondan a las exigencias, demandas y características del momento histórico que vivimos.
Es un hecho que han operado cambios en los esquemas de
formación familiar y escolar. Muy a pesar de que “las relaciones de poder” basadas en el AUTORITARISMO han sido objeto de cuestionamientos y modificaciones, podría decirse que, en lo fundamental, aún predomina una tradición punitiva, dominante e impositiva, basada en el ejercicio del PODER AUTORITARIO, incluso disfrazada en ocasiones de democracia. Los tiempos modernos exigen un replanteamiento de lo que significa autoridad, roles de autoridad y el ejercicio del poder.
Para padres, madres y docentes es un dilema el
ejercicio de la AUTORIDAD sin hacer daño; sin perder influencia y sin ejercer AUTORITARISMO; con una finalidad formativa

EDUCACIÓN - ¿PADRES RIGUROSOS O PADRES PERMISIVOS?

De acuerdo a un estudio realizado en Suiza, si controlan mucho a los hijos adolescentes y pequeños, el rendimiento y la autoestima bajan. Los expertos recomiendan mucho diálogo

Qué modelo educativo es mejor? La problemática en torno al sistema pedagógico no se circunscribe únicamente al ámbito escolar. Aunque la realidad dentro de las aulas es importante, la influencia familiar en la educación es también un tema ampliamente discutido en el mundo de la psicopedagogía. Hasta ahora se había estigmatizado al laxismo paterno como el determinante de los comportamientos agresivos y de las dificultades educativas de los menores.
Ahora, la investigación llevada a cabo por Alain Clémence y su equipo de la Facultad de Ciencias Sociales y Pedagógicas, de la Universidad de Lausana, sostiene que un entorno familiar rígido puede tener consecuencias negativas sobre la autoestima y los resultados académicos de los niños.
Para esta investigación los expertos examinaron a 500 escolares suizos de entre 12 y 15 años, así como a 26 profesores y a los padres de un centenar de alumnos. Dados los malos resultados cuando la autoridad se ejerce de manera unilateral y los padres controlan estrictamente a sus hijos, los expertos recomiendan una actitud abierta.
Cuando los docentes gritan, el rendimiento en los chicos peligra

Para los especialistas, la voz alta provoca temor y cohíbe la participación en clase
El maestro se enoja mucho y me grita cuando le digo que no entendí"."Si no nos portamos bien empieza a gritar"."El profesor de Ciencia Tecnología y Ambiente, si hacemos ruido, nos grita". Las frases pertenecen a tres chicos que cursan 2ø y 5ø grado de secundaria y los tres tienen algo en común: les angustia y les disgusta que los maestros alcen la voz.
"Los chicos no quieren maestros gritones porque piensan que los odian. Y así ¿cómo van a incorporar conocimientos?",Lo cierto es que los gritos de los docentes —un fenómeno común—, influyen negativamente en el aprendizaje de los chicos, producen temor, los irrita y los cohíbe en la participación de las clases. Y, en algunas ocasiones, les puede provocar ansiedad y excitación, explicaron los especialistas.
Aunque el aula por sí misma es ruidosa hay una idea de la pedagogía del siglo XVIII instalada en la sociedad, según explica la investigadora del área de educación de Flacso, Silvia Finochio: "que el lugar de estudio tiene que ser un espacio controlado y silencioso".
"La escuela es una máquina de anular voces y si hay gritos, las voces de los alumnos se silencian mucho más. Está estudiado que los gritos provocan dolor, remordimiento y heridas que duran años", dice Finochio.
Cuando el docente eleva la voz también provoca que el chico se sienta rechazado por el maestro y eso puede afectar al rendimiento. "Con el grito se cierra el diálogo", afirma Delia Beltrán, ex directora del colegio Manuel Belgrano, quien además explica que el chico al no poder responder con un grito, decide no hablar.Como el aprendizaje es una construcción donde el maestro es el encargado de crear los lazos con el alumno, la psicóloga y profesora de la UBA Livia Labandal opina que el chico debe sentir que es respetado.
Pero ¿por qué gritan los maestros? Las causas pueden ser varias. Primero, porque están desbordados de trabajo, tienen muchos chicos en el aula y, como todo ser humano, están preocupados por problemas personales. El grito en el aula se produce cuando hay una situación que no se puede controlar. "Y los docentes no saben cómo manejar a los chicos", dice Tessari. Para Finochio cuando se levanta la voz es porque "hay una batalla donde coloca al alumno como adversario".
Para tratar de que los chicos tengan buena conducta en el aula y evitar momentos que provoquen desorden, lo ideal, explican los especialistas, es que en las escuelas se instale un contrato donde se diga qué es lo que esperan de los maestros y de las clases.
Pero además, para Tessari, el problema también está en que los docentes necesitan "auxilio" de otros profesionales para que en las clases haya armonía. Sin embargo, según los especialistas, el secreto es cumplir tres condiciones: el respeto, el afecto y la comunicación.

EDUCACIÓN

LA CREATIVIDAD

¿Cuáles son los enemigos de la creatividad?
No perseverar y la costumbre. Es decir, cuando los días transcurren y no pasa nada. La creatividad es la capacidad de asombrarnos, de vivir la vida de una forma divertida y no temerles a los errores.
El poco tiempo es otro enemigo
Para eso se pueden usar los momentos cotidianos. La hora de la comida puede ser el momento para botar objetos al piso y la hora de dormir para la hora del cuento.
Errores que hacen morir en el intento
No poner límites. Tanta libertad tampoco es buena. Cuando el niño pregunte qué pintar o hacer, es bueno sugerirle actividades y no responder "lo que tú quieras".
Infundir miedo al error. Castigar o ser severos cuando hay un error en alguna actividad, hace que el niño sienta temor y prefiera no intentar las cosas.
Temerles a los problemas. Al contrario. Los creativos se caracterizan por encontrar problemas que otros no han visto.
No hacerse preguntas. Es mejor cuestionarse con frecuencia sobre cualquier tema, porque ayuda a crear nuevas ideas, a ser más críticos y a analizar varias opciones para solucionar un problema.
Tome nota y póngase a prueba
¡A preguntar! Cuestione al niño sobre temas y situaciones poco comunes que le den la posibilidad de analizarlas desde muchos ángulos. ¿Qué pasaría si el mundo fuera ciego o si la tierra fuera cuadrada? No solo promueva la conversación sobre los temas, invítelo a que lo exprese en dibujos e invente historias.
Elabore un diccionario infantil. Invítelos a definir palabras como mamá, presidente o televisor.
Juegue con los sentidos. Los niños desarrollan hoy más los sentidos de la vista y del oído.
La hora de preparar la comida es ideal para que el niño use más el sentido del olfato y sea sensible para percibir los olores. Aproveche salidas para preguntar de vez en cuando qué olores logra percibir.
Invente historias e inclúyale sonidos de carros y puertas.
Escoja dos o tres palabras que no tengan relación entre sí y construyan frases o pequeñas historias. Si el niño exagera, mejor.
Para el sentido del tacto. Escriba con los dedos de sus manos números y letras sobre la espalda del niño.
Estudios han demostrado que la expresión artística, la música por ejemplo, ayuda al desarrollo del pensamiento lógico y matemático.
La actividad es un éxito cuando el niño se entretiene en ella más tiempo de lo normal.
¿Bloqueo? Si no se le ocurre nada ante alguna situación, cambie de actividad y después de 10 minutos vuelva a intentarlo. Según los expertos, funciona y los resultados son mejores.
"La creatividad es amiga de las limitaciones. Un niño con pocos juguetes los disfruta más que el que tiene muchos".
Para un diálogo provechoso debe haber una auténtica actitud de escucha
El diálogo es, tal vez, la herramienta para el entendimiento mutuo más promovida, y a la vez, más truculenta.
Muchas personas dialogan más pensando en ganar que en comprender los argumentos del otro.
Casi siempre se parte de una posición, que no es otra cosa que el punto de vista parcial que se asume al empezar a dialogar. A partir de ese momento ya se está parapetado en un sitio, y se intenta demostrar la validez de las reflexiones y de los argumentos propios, que serían más coherentes y más claros y reales que los del interlocutor.
Con frecuencia, cuando se siente que los argumentos de la otra persona son más contundentes, surge como defensa la descalificación del otro como forma de desautorizar sus opiniones o puntos de vista.
Todos en algún momento de nuestras vidas, y algunas personas muy frecuentemente, usamos este esquema.
Desde luego que así no se llegará jamás al entendimiento. A lo sumo, al sometimiento del otro, que no es en sentido alguno, algo deseable.
Para un diálogo provechoso es imprescindible una actitud de escucha franca y real. El interés tendría que estar centrado no solo en argumentar con claridad; también en tratar de captar con total honestidad lo que el otro dice, y proponerse asimilarlo para establecer dónde están las coincidencias y las diferencias.
Pero usted habrá sido testigo de la infinidad de veces en que uno de los interlocutores casi no puede esperar a que la otra persona termine de decir lo que está diciendo: menea la cabeza o empieza a expresar monosílabos que pretenden cortar el discurso del otro, o a tamborilear con los dedos. Es claramente notorio que no está escuchando. Apenas, mostrando que ya no puede esperar más para decir lo contrario de lo que le están diciendo.
En esos casos hay diálogo “técnicamente hablando”, pero no hay posibilidad de encuentro ni de conclusiones compartidas. Es un diálogo estéril.
Haga el intento: busque que el diálogo sea una fuente de nuevos acuerdos, de reconocimiento del otro. Descubra el enriquecimiento mutuo y la enorme satisfacción que produce abrir las posibilidades de ampliación de sus criterios y de los criterios ajenos. Las vivencias de logro, de encuentro, de ganancia son enormes, y solo se necesita practicar esa buena disposición a la escucha y al conocimiento de ese otro que desea compartir sus puntos de vista con nosotros.
No permitamos que esas oportunidades de mejoramiento de nuestros vínculos se nos vuelvan lo que un adolescente llamaba “dialogazos”, aludiendo a cómo sentía cada uno de esos encuentros con su padre, con el propósito de “dialogar”.
Con un pequeño esfuerzo de atención, simplemente, y cuidándonos de no caer en las distorsiones ya anotadas, podremos rescatar el verdadero diálogo y sus maravillosas consecuencias para el entendimiento que tanta falta nos hace hoy por hoy.
REFLEXION
El Buen trato debe abarcar todos los ámbitos de nuestra existencia, esto involucra obviamente a todos los seres humanos, incluyendo a nosotros los adultos (...). Los parques se crean para los niños, pero no hay una cultura del respeto para con los adultos mayores.

LA VIOLENCIA ESCOLAR

Violencia escolar
¿Será acaso imposible vivir sin violencia? ¿Deberíamos aceptar como inevitable y normal que niños y adolescentes opten por la agresión y hasta por la extrema crueldad en su vida cotidiana?
Se ven casos en el mundo que en una aula, un chico saca una pistola y dispara a quemarropa a su compañero que cae muerto. Y como él, muchos otros chicos y muchachas han fallecido víctimas de actos inexplicables que dan cuenta de que algo muy grave acontece en nuestro mundo. Ayer, dos niñas torturan a una de sus compañeritas caída en desgracia. Mientras en el colegio vecino un chico, cansado de ser objeto de oprobio, hunde su navaja en el rostro del compañero que no ha cesado de ofenderlo, sistemáticamente. Y así, una colección de una agresividad que cada vez se torna más cruel, más inhumana.
También hay maestras y profesores que no dudan en recurrir a la violencia para enseñar y educar. No solamente gritan y amenazan, también golpean a los estudiantes con lo que pueden ante el silencio cómplice de los autoridades que encubren al colega. Y si un estudiante se atreve a denunciarlos, lo único que obtiene es más violencia porque su palabra no cuenta. Por su parte, las autoridades hacen todo lo posible para esconder o minimizar las denuncias con el pretexto de mantener en alto el nombre de la Institución Educativa. En establecimientos privados, a los denunciantes se les niega la matrícula. La crueldad urbana se introduce en la escuela con la fuerza que le proporciona la indolencia social y política ante toda clase de delincuencia. No existe ningún lugar de la ciudad en el que se pueda transitar con un mínimo de seguridad. El maltrato y la violencia están por doquier, aunque ciertas autoridades traten de negarlo.
¿Cómo legitimar un proceso educativo en contra de la violencia si se la niega de esta manera?
Adolescentes y niños replican lo que acontece en el mundo de los adultos. Si los Estados resuelven las diferencias ideológicas con armas, guerras y torturas, niños y adolescentes recurren a los golpes e incluso a las armas para imponerse al otro, para solucionar conflictos o para vengar los pequeños agravios.
Cuando conmemoramos nuestras efemérides patrias con costosas paradas militares en las que se hace ostentación de toda clase de armas, ¿acaso no se transmite el mensaje de que la violencia y las armas constituyen nuestra mejor defensa? La palabra se ha deteriorado y ha perdido buena parte de su valor mediático por eso niños, adolescentes y maestros prefieren los golpes, los insultos, las amenazas y la tortura.
Si no hay una visión educativa amplia, las emociones nos pueden desbordar
A los niños los confunde mucho que un día se los vea como ángeles, y otros días, como demonios.
En ellos, mucho más que en los adultos, existe la vivencia de unidad de su ser. Por eso no entienden que algunas veces se los trate con amor, y otras veces, con odio.
Y esta conducta de los adultos se presenta, frecuentemente, entre otras razones, porque se tiene la tendencia a reaccionar a partir de una mirada muy estrecha sobre los actos de los niños y de las niñas. Cuando hacen algo que satisface, mimos y cariño; cuando hacen lo que no gusta, maltratos y descalificación. Se educa, así, en forma reactiva. Para cada acción, una reacción.
Esta modalidad de trato a los niños carece de toda coherencia. No implica un criterio educativo, sino una explosión emocional.
Y puede ser peor. El día en que una acción del niño no le genera malestar al adulto porque está contento por otra razón, no hay reacción como la de siempre, y en lugar de castigar, disculpa o actúa con indiferencia. El día que está enojado, aunque perciba un comportamiento correcto del niño o de la niña, puede tratarlo mal, porque en realidad está molesto por otra cosa. En lugar del mimo se da el maltrato. Para los niños la confusión es total.
Es necesario contar con un criterio educativo y moverse en función de él para que las acciones resulten coherentes para todos.
Las actitudes frente a los pequeños deben corresponderse con una visión amplia de lo que se desea para ellos y es necesario mantener una coherencia entre actos, palabras y principios, tratando de no dejarse llevar por el malestar o el bienestar del momento. Cuando se juzgan los actos en función del estado de ánimo se cae de inmediato en la arbitrariedad, pero de manera más grave, en la incoherencia, lo que acarrea un desorden para todos porque ya no se sabe qué vale y qué no vale, ni cuándo ni cómo. Corregir estas confusiones después, es particularmente difícil.
No castigue ni premie cada pequeño acto como si fuera el único. Mantenga su línea educativa: puede ser tolerante o un poco directivo o acompañante o lo que sea que quiera ser, pero de manera amplia, en términos generales, y no en relación con cada detalle del comportamiento de su hijo. Suelte cuerda, como a las cometas, para que el niño recorra camino. Y recoja cuerda de vez en cuando, serenamente, de a poco, para que el niño corrija el rumbo. No suelte y recoja a cada momento porque se enloquece él y se enloquece usted.
Es lo mismo que en otras actividades de la vida. La persona que hace cuentas todos los días, todos los días tiene la posibilidad de preocuparse o de tranquilizarse, pero día a día mantiene la zozobra. La persona que maneja su presupuesto semanal o mensual o semestralmente, maneja otro tiempo, otro ritmo, las preocupaciones son más esporádicas. Tiene otro manejo de la vida.
Educar es parecido: usted puede vivir en la zozobra diaria, o haciendo ajustes de tanto en tanto. Mientras, en el diario vivir, usted sabe para dónde va, pero con la observación y el acompañamiento va descubriendo cuáles serán los cambios de rumbo que deba hacer y cuándo será la mejor oportunidad de hacerlo. Entonces, difícilmente lo hará al influjo del momento, de lo que le dicten las emociones, que es la peor forma de tratar de educar.
Reflexion
Mi niña no quiere hacer tareas en la casa. Dice que está cansada porque en el colegio hacen muchas cosas. Creo que tiene razón, pero no sé qué hacer. Mariela.
No son pocas las veces en que los niños tienen razón con estos comentarios. Si habla con los maestros es posible que lleguen a un acuerdo para que la niña no le tome pereza al trabajo. Podrían ponerle tareas de las que más le gusten para realizar en la casa, por ejemplo. El valor de la tarea no está en la dificultad sino en el hábito de trabajo autónomo que se intenta crear. Eso la ayudaría mucho.
Observarlos detenidamente, primer paso para formar niños creativos y llenos de ideas
Los adultos deben prestar atención sobre qué hablan los pequeños, qué superhéroe o juguete les interesa y cómo son sus comportamientos.
¿Cómo lograrlo? Aunque existen muchas recomendaciones, los resultados no serán los esperados si el adulto tampoco tiene esa cualidad, o al menos no está interesado en ponerla a prueba.
Para Diego Parra, psicólogo investigador en el tema, "ser creativos en la educación consiste en buscar aquellos retos para que un niño solucione problemas de una forma divertida".
Los retos van con la edad. A los 6 años el problema es jugar con el lenguaje, mientras que a los 9 meses es dejar caer las cosas para saber cómo suenan. Pero, aunque nunca es tarde, la época más valiosa para fomentar la creatividad es hasta los 10 años.
De acuerdo con los estudios, la creatividad no es lo mismo que la inteligencia, aunque la primera es clave para el desarrollo de la segunda. Pero, ¿qué es ser creativo?
"Las personas creativas tienen un tesón muy fuerte, son capaces de tolerar la ambigüedad, de manejar y combinar mundos distintos", según el experto.

LA CAPACITACION DOCENTE

La calidad de la educación expresa, en gran medida, la capacidad y el compromiso de los docentes. Si bien en el rendimiento escolar inciden factores sociales, familiares y personales, la jerarquización de los maestros en todos los planos es la manera más sólida para introducir y sostener cambios capaces de mejorar los saberes, las aptitudes y las posibilidades de las niñas, niños y jóvenes del país.
Hay que promover un debate nacional, empezando por las I.E, destinado a formular una nueva Ley Nacional de Educación donde expresemos una serie de opiniones sobre la necesidad de recuperar el prestigio social y cultural de los maestros, a través de una mejora de la capacitación y de condiciones más razonables para el ejercicio de la actividad docente.
Debemos proponer que todos los docentes adquieran una formación universitaria para poder ejercer la profesión..
Sabemos que nuestra educación esta en emergencia, motivo por el cual constituimos los maestros sujetos activos para elevar el nivel académico de los agentes de la educación y mejorar la calidad de la educación de nuestro país.

Conocemos que la escuela pública ha sido también la degradación de las condiciones de los maestros, con severos retrasos en el pago de las retribuciones, remuneraciones apenas de subsistencia, alicientes para los que sirven para la mejora escolar y fomento de cursos de capacitación que incidan en la articulación real de capacidades que se desarrollan en el aula. Ante este panorama, y junto a las mejoras legales que se buscan, deberá recomponerse y nutrirse la vocación de los maestros con estímulos y saberes bien integrados.
El pilar básico de la enseñanza son los maestros. De ellos depende, en buena medida, la calidad de la educación y, por eso, se debe mejorar la capacitación que reciben y recomponer el prestigio y el compromiso de la profesión.

LA REALIDAD EDUCATIVA EN EL PERÚ

A los maestros los vapuleamos. Serían egoístas, irresponsables, incultos, y de bajísima categoría como profesionales. En los últimos años les hemos duplicado el sueldo sin que se vea un ápice de mejora en el trabajo que hacen. Eso, y más, decimos de ellos. En párrafo aparte solemos hablar de un segundo tema que concierne a la burocracia, verbigracia, el tope irreal que el Presidente García ha puesto a los sueldos de los altos funcionarios. Por culpa de esa medida, decimos, el Estado sufre una fuga de talentos. Los mejores se van a trabajar al sector privado o al extranjero. Se debilita la capacidad técnica y gerencial del Estado. El gesto político del tope salarial estaría causando una pérdida de capacidad de negociación, regulación y gestión en el gobierno, perjudicando el desarrollo nacional.

Ali Pasha, quien ejercía el cargo de Gran Visir del Imperio Otomano, por allí en el año 1871 le hizo la siguiente recomendación al Sultán Abdulaziz:

Su Excelencia, la gran mayoría de los funcionarios públicos están mal pagados … Como resultado, los hombres más talentosos y habilidosos rehúsan el servicio público. El Gobierno de su Majestad se ve obligado a reclutar a personas mediocres cuyo único objetivo es mejorar su propia situación económica… Los que dirigen su Imperio deberían ser individuos inteligentes, trabajadores, competentes, y motivados… Se requiere un programa para fortalecer la administración… Su Majestad debe implantar el principio de la responsabilidad; todo funcionario debe dar cuenta; sin eso, todo avance se retarda y la labor se destruye.

Si los maestros malos fueran cien, tendríamos el derecho de repudiarlos. Pero cuando son doscientos mil los que no cumplen con los requisitos del buen maestro, la crítica se tiene que dirigir más bien a nosotros mismos. Hagamos historia de cómo fue El Pecado Original de la educación. Hace unas tres décadas, cuando muchos de los maestros de hoy estaban terminando la escuela y decidiendo su futuro, el magisterio se ofrecía como una carrera de alto prestigio, con sueldos que permitían comprar casa y hasta carro, y con perspectivas de ser una carrera donde uno podía ascender en base al mérito y a la capacitación. Lamentablemente, poco después empezó una degradación de la carrera, decayendo los estándares en la contratación, el sueldo, el premio al mérito y el respeto de la ciudadanía. Cada gobierno hizo méritos políticos abriendo nuevas escuelas y contratando profesores, pero reduciendo los sueldos, el control de calidad, y aprovechando para favorecer a los partidarios y para la corrupción. El magisterio se defendió con un sindicato radical, que no consiguió recuperar los sueldos pero sí compensarlos con una relajación general de la disciplina laboral, permitiendo que la mayoría de los maestros recurrieran a los cachuelos o trabajos adicionales a costa de sacrificar el cumplimiento cabal de su responsabilidad como maestros públicos.

La fuga de talentos en los niveles más altos del gobierno es real, aunque se trate de pocas personas y de un proceso poco visible. Como en la guerra y en el fútbol, el factor decisivo para el desarrollo económico es la calidad del que manda. Pero en vez de avanzar hacia una burocracia talentosa y comprometida, como la de una Corea del Sur o Chile, el Perú retrocede hacia la situación descrita por el Visir Ali Pasha. Sea al nivel del maestro o del que asesora a un ministro, la calidad en el rendimiento se obtiene con un buen sistema de carrera pública, pagando un sueldo adecuado, creando mística, respetando la persona del funcionario y otorgando un alto nivel de estabilidad laboral. La meritocracia la tendremos cuando hagamos los méritos para merecerla.